sábado, 1 de agosto de 2026

Jugadora francesa

 Aqui va una cap con tematica mundialista aunque ya terminó:




En la habitación del hotel de lujo, Esther estaba furiosa. Kylian Mbappé acababa de llegar tarde otra vez y sin dar explicaciones, con su uniforme y cinta de capitan.


—¿En serio, Kylian? ¿Otra vez priorizando el fútbol antes que todo? —gruñó ella, cruzándose de brazos.


Mbappé solo se rio.


—Cálmate, Esther. Es solo un partido.


Eso fue la gota que colmó el vaso. Esther sacó de su bolso un pequeño frasco con un líquido brillante que había conseguido de una amiga un tanto… especial. Sin pensarlo dos veces, lo lanzó hacia él mientras murmuraba unas palabras en un idioma que él no entendió.


Un destello azul llenó la habitación.


Cuando la luz se disipó, en lugar de Kylian había una joven de cabello rubio largo, con el mismo rostro de Esther, un clon… pero vestida con el uniforme completo de la selección francesa: la camiseta número 10, el short y hasta el brazalete de capitán, la misma ropa que llevaba puesta.


La “nueva” Esther se miró las manos, luego el espejo, y abrió los ojos como platos.


—¿Qué… qué me has hecho? —dijo con su nueva voz de Mbappé, pero saliendo de un cuerpo completamente distinto.


Esther (la original) sonrió con satisfacción, recogiendo su teléfono y tomando una foto.


—Ahora sí vas a entender lo que se siente estar en mi lugar. Y de paso… te ves mejor con el 10 puesto.


-Y así, esa misma noche, una foto muy particular subió a la cuenta de Instagram de @k.mbappe. Mientras Mbappe no sabia que hacer con ese nuevo cuerpo y cuanto tiempo duraría esa transformación.


Comenten si les gustaria una continuacion


viernes, 31 de julio de 2026

Laura: Cuando me lo quito todo Parte XI

 Seguí jadeando, todavía enterrado hasta el fondo dentro de ella. Mi verga seguía latiendo mientras terminaba de vaciarme. El placer era tan intenso que casi me doblaban las rodillas. Después de semanas sin sentir nada parecido, el orgasmo me había dejado temblando.


Laura estaba debajo de mí, con los ojos abiertos de horror y la respiración agitada. Su cuerpo de milf temblaba. Sentía mi semen caliente saliéndole por los muslos.


—Sácame… sácame de aquí… —suplicó con voz rota—. Por favor, Roberto… no puedo volver a esto…


Me incorporé un poco, sin salir de ella. La miré desde arriba, todavía con las manos apoyadas a cada lado de su cabeza. Mi cuerpo joven y fuerte contrastaba con el de ella: senos grandes, caderas anchas, piel más madura.


—¿No puedes volver a esto? —repetí con ironía—. Tú me metiste a la fuerza en este cuerpo de vieja. Me obligaste a prostituirme. Me dejaste sin nada. Y ahora lloras porque estás de vuelta donde siempre debiste estar.


Ella intentó empujarme, pero su fuerza ahora era mucho menor. Logré sujetarle las muñecas con una sola mano y se las pegué contra la cama, por encima de su cabeza.


—Suéltame… te lo suplico… —dijo entre lágrimas—. Yo también sufrí… yo también…


—No. Tú disfrutaste. Te adaptaste. Te acostaste con Sharon. Usaste mi cuerpo como si fuera tuyo. (aunque yo tambien disfrute este cuerpo con Hannah pero porque me estaba resignando)


Laura notó mi silencio y trató de aprovecharlo.


—Si me dejas así… vas a destruirlo todo…


La miré fijamente. Sin decir nada, empecé a mover las caderas de nuevo. Lento al principio. Ella soltó un gemido de protesta mezclado con placer involuntario.


—Cállate —le ordené—. Esta noche no decides nada. Esta noche solo sientes.


Aumenté el ritmo. Cada embestida era profunda y deliberada. Quería que sintiera exactamente lo que yo había sentido cuando ella me follaba contra la pared. Que entendiera la diferencia de fuerza. Que recordara quién mandaba ahora.


Laura cerró los ojos y apretó los dientes, pero su cuerpo respondía. Estaba mojada, y cada vez que empujaba, se escuchaba el sonido obsceno de mi verga entrando y saliendo de su coño lleno de semen.


—Mírame —le dije.


Ella abrió los ojos. Había rabia, miedo y algo más: la misma culpa que yo había sentido tantas noches.


—Vas a quedarte así. —continué—. No te voy a devolver nada. Vas a vivir lo que yo viví, bueno lo que siempre has vivido además. Y mientras tanto… yo voy a recuperar mi vida.


Saqué la verga de golpe. Ella soltó un gemido ahogado. Me levanté de la cama, todavía semierecto, y la miré tirada ahí: desnuda, llena de mi semen, con el maquillaje corrido y el cabello revuelto.


—Límpiate —le dije con voz fría. 


Mientras limpiaba mi cuerpo desnudo con una toalla, escuché su voz débil desde la cama:


—¿Y ahora qué va a ser de mi, no quiero tener que vivir de nuevo lo que viví…?


Me detuve un segundo. No me giré.


—Eso… todavía no lo sé.


Salí de la habitación y cerré la puerta detrás de mí. En el pasillo me apoyé contra la pared y respiré hondo. El olor a sexo, el peso de mi cuerpo de vuelta, la adrenalina… todo se mezclaba.


Había recuperado mi cuerpo.


Pero el problema de verdad apenas empezaba.


De pronto la puerta se abrió de golpe. Laura salió corriendo, completamente desnuda, con el semen todavía resbalándole por los muslos. Antes de que pudiera reaccionar, se lanzó sobre mí y me agarró de la camisa.


—¡El beso! —gritó desesperada—. ¡Si te beso vuelvo a mi cuerpo! ¡Tiene que funcionar!


Me empujó contra la pared y me besó con furia. No fue un beso suave. Fue salvaje, hambriento. Me mordió el labio inferior con fuerza, lo suficiente para sacarme un poco de sangre. El sabor metálico se mezcló con el de su boca mientras ella apretaba su cuerpo desnudo contra el mío, frotándose, intentando desesperada que el intercambio se revirtiera.


Pero no pasó nada.


La aparté de un empujón, más fuerte de lo necesario. Ella tropezó hacia atrás y se quedó mirándome con los ojos muy abiertos, la respiración entrecortada y un hilo de mi sangre en el labio.


—No funciona… —susurró, con la voz rota—. ¿Por qué no funciona…?


Me limpié la sangre del labio con el dorso de la mano y la miré con frialdad.


—Porque cuando me follaste y cambió, se volvió irreversible —contesté—. Ese beso ya no sirve de nada.


Laura se quedó temblando en el pasillo, desnuda, humillada y atrapada de nuevo en el cuerpo que tanto había odiado.


Yo me di la vuelta y seguí caminando confiado en que ahora que soy hombre y no hay forma de que me roben al cuerpo ya no es una amenaza Laura.

 

Apenas había dado dos pasos cuando escuché el ruido de pies descalzos corriendo detrás de mí. Laura se lanzó otra vez, esta vez mucho más agresiva. Me agarró del brazo con fuerza, me giró y trató de besarme de nuevo, empujándome con todo el cuerpo desnudo. Sus uñas se clavaron en mi camisa mientras intentaba subirse a mí, mordiendo, forcejeando, desesperada.

—¡Otra vez! ¡Tiene que funcionar! —gritó, casi histérica.

La empujé con ambas manos para apartarla. El impulso fue demasiado fuerte. Resbalé con el suelo todavía húmedo del baño cercano y caí hacia atrás. Laura, que seguía aferrada a mí, vino encima. Los dos rodamos de forma torpe y violenta hasta que chocamos contra el marco de la puerta de la habitación y terminamos cayendo de nuevo sobre la cama.

El impacto fue duro.

En ese instante, una oleada de mareo me golpeó. No era solo el golpe. Era algo más profundo… como si el cuerpo todavía estuviera procesando el intercambio, absorbiendo la energía residual del cambio de cuerpo. La visión se me nubló. Sentí el peso de Laura encima de mí, su pecho contra el mío, su respiración agitada en mi cuello.

Intenté moverme, pero las fuerzas me abandonaron de golpe.

Laura también se quedó inmóvil.

En cuestión de segundos, los dos perdimos el conocimiento.

Cuando el silencio llenó la habitación, quedamos tendidos uno sobre el otro en la cama: yo de espaldas, ella encima, ambos desnudos, con una pierna enredada entre las mías y la cabeza apoyada en mi pecho. Desde fuera, cualquiera habría pensado que éramos una pareja que se había quedado dormida después de hacer el amor.

Pero no lo éramos.

Solo dos cuerpos agotados por un intercambio que todavía no había terminado de cerrarse del todo.

Continuara...


Espero en los comentarios me indiquen ideas para la proxima entrega. Siempre los leo

martes, 9 de junio de 2026

Laura: Cuando me lo quito todo Parte X

 Después de transformar a Edgar en Claudia, volvi a salir con Hannah. Mientras tanto, con Hanna las cosas se habían puesto más serias. Ella estaba completamente enamorada de “Laura”. Me regalaba ropa muy femenina  (la cual me habia adaptado a usar debido a que no tenia eleccion), me llevaba a comer donde yo quisiera aunque este cuerpo no pudiera comer como mi cuerpo de hombre, me follaba con pasión, haciamos tijeras y me trataba como su novia favorita. Yo había empezado a sentir algo real por ella, pero cada noche me recordaba que esa vida no era mía. No podía seguir engañándola. Cada vez que Hanna me besaba o me hacía el amor, sentía culpa. Sabía que tenía que recuperar mi cuerpo original antes de que fuera demasiado tarde.

Esa noche, después de pasar la tarde con Hanna y sentir cómo me abrazaba con cariño, y estarnos manoseando ambas todos nuestros cuerpos de una forma tan dulce, tomé la decisión definitiva. No podía postergarlo más. Tenía que recuperar mi cuerpo esa misma noche, aunque tuviera que arriesgarlo todo.

Habían pasado casi tres semanas y Laura (dentro de mi cuerpo) no tenía ninguna intención de revertir el cambio. Disfrutaba demasiado de su nueva vida. Y yo queria regresar a mi vida, el hecho de ser una vieja y haber perdido mas de 10 años con este intercambio me aterraban y peor siendo una prostituta, aunque he tenido mis buenos momentos como con Hanna ya que me gusta esa relacion aunque sea lesbica sin poder tener mi miembro pero es una persona linda, dentro de todo lo malo siempre hay algo bueno y ha sido ella, solo que con mi plan de volver a mi cuerpo nose como hare con Hannah despues pero primero debo recuperar mi vida.

Esa noche decidí arriesgarlo todo. Queria intentar volver a mi cuerpo original, Me vestí de forma extremadamente provocativa: un vestido negro cortísimo y ajustadísimo que apenas cubría mis nalgas, y un conjunto de lencería de tres piezas con encaje floral y detalles de tiras elásticas en color verde esmeralda. Me puse tacones altos, me maquillé exageradamente y me solté el cabello rubio. Parecía una puta buscando cliente. Por lo que en el barrio nadie iba a ver raro eso.



A las 2:30 de la madrugada no toqué la puerta. Usé la copia de la llave que  a veces dejaban escondida entre dos maceteras y entré sigilosamente a mi antigua casa. Por suerte parecia que aparte de mi antiguo cuerpo no habia nadie mas. Subí las escaleras con cuidado y abrí la puerta de mi habitación.

Ahií estaba ella: mi cuerpo, recostado en la cama con auriculares, concentrada en un videojuego online, me imagino que para fingir ser yo jugando con amigos y que nadie se diera cuenta.

Me lancé sobre ella por sorpresa. Laura reaccionó con brutalidad. Usando la fuerza de mi antiguo cuerpo, se levantó con violencia y me empujó contra la pared. Forcejeamos ferozmente. Me dio un codazo en las costillas y me agarró del cabello, del cual me arrepenti de haberlo andado suelto dado que es una debilidad, Intenté arañarle la cara con las uñas largas de puta que tengo ahora, pero ella me sujetó ambas muñecas con una sola mano y me inmovilizó contra la pared.

En medio de la pelea, ella me levantó el vestido, me bajó el conjunto de lenceria de un tiron y, sin piedad, me abrió las piernas y me metió la verga completa de un solo empujón. Mientras me apretaba mis tetas.

Grité de dolor y rabia. Como era posible que mi cuerpo me estuviera follando. Ella empezó a embestir con fuerza rapidamente mientras en segundos se le erectaba su miembro, sujetándome contra la pared mientras me penetraba profundamente. Sus embestidas eran salvajes y rápidas.

—¡Así te gusta, puta!, para eso viniste como una puta y te doy lo que quieres —gruñó con mi voz, sin dejar de follarme.

Forcejeé, arañé y me retorcí, pero ella era mucho más fuerte. Me tenía completamente dominada, con el nepe bien metido dentro de mí. En medio de una embestida profunda, aproveché que tenía su cara muy cerca y lo besé con toda mi furia y desesperación.

El beso fue agresivo y prolongado.

En ese preciso momento, mientras su nepe seguía dentro de mi vagina, el intercambio comenzó.

Sentí el tirón brutal en el alma. Todo mi ser se sacudió violentamente, pero nuestros cuerpos permanecieron conectados. Su nepe seguía enterrado profundamente dentro de mí mientras las almas cambiaban de lugar.

El placer y el shock se mezclaron de forma abrumadora.

Cuando el intercambio terminó, yo estaba de vuelta en mi cuerpo… pero Laura (ahora en su cuerpo de milf) seguía teniendo mi nepe dentro de su vagina. Y yo, recién regresado a mi cuerpo masculino, no pude controlarme.

La sensación fue demasiado intensa. Después de semanas sin tener pene, sentir de nuevo esa calidez apretada y húmeda alrededor de mi verga me volvió loco. Mis caderas se movieron por instinto y, sin poder evitarlo, empecé a correrme dentro de ella con fuerza.

Gruñí fuertemente mientras me vaciaba por completo en su coño, chorro tras chorro. No podía parar. Era una sensación abrumadora, casi dolorosa de lo placentera que era después de tanto tiempo.

Laura, ahora de vuelta en su cuerpo de milf, abrió los ojos con horror al sentir cómo me corría dentro de ella y volvia a ser una milf despues de pensar que habia dejado esa vida atras tras haberse adaptado a mi nuevo cuerpo.

—¡NOOOOOO! ¡MALDITO HIJO DE PUTA! —gritó, sintiendo mi semen caliente llenándola.

Me quedé jadeando, todavía enterrado profundamente dentro de ella, con las piernas temblando por el orgasmo tan intenso.

La miré desde arriba, todavía con mi nepe dentro de su coño, y le dije con voz ronca y llena de odio:

—Bienvenida de nuevo a tu verdadera vida… puta, bueno a la que siempre has tenido jeje, que bien se siente ser joven nuevamente al fin ya no soy una vieja.

Continuara... 

Disculpen los años de espera pero aqui vamos con una entrega mas, comenten que esperan que pase o quieren que suceda en el proximo capitulo.